En las últimas décadas, a nivel mundial, diversos grupos de personas preocupados por la situación de deterioro de los recursos naturales y los serios problemas de pobreza, han propuesto nuevas formas de aprovechamiento de la riqueza biológica con la que aún cuentan múltiples regiones. El ecoturismo es hoy uno de los sectores de la industria turística en más rápido crecimiento, puede ser una alternativa de utilización del territorio que constituye una fuente importante de ingresos para las comunidades organizadas, a partir del manejo del patrimonio natural y cultural.

Muchos destinos atractivos para el ecoturismo en el mundo se sitúan en zonas habitadas por pueblos indígenas, estas regiones son el hábitat de comunidades del que dependen para obtener sus alimentos, materiales de construcción y medicinas, actividades íntimamente relacionadas con las unidades productivas primarias. Una comunidad bien organizada puede beneficiarse económicamente por la llegada de turistas, a los cuales pueden ofrecer una gama de servicios que tiene que ver con su propia forma de vivir.

El ecoturismo puede significar para los pobladores de esas regiones creación de puestos de trabajo, aumento de los ingresos y un nuevo impulso a la manufactura artesanal. Aunque queda todavía por determinar lo que es una gestión idónea, el ecoturismo ofrece una alternativa económica sostenible y una posibilidad de generar ingresos sin destruir el medio ambiente. Para que el ecoturismo sea efectivamente viable, las comunidades deben participar en la ordenación de esta actividad y obtener de ella un beneficio colectivo. El desarrollo sostenible describe un modelo, que tal como ha sido conceptualizado, satisface las necesidades de las generaciones del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de cubrir las propias.

Las actividades de las pequeñas empresas turísticas de ejidos y comunidades, pretenden revertir la tendencia del turismo masivo, poco respetuoso de la naturaleza, mediante la promoción de las actividades culturales cotidianas de los pueblos y sus costumbres, motivo de interés para el visitante y de recuperación y revaloración de su propia tradición para la comunidad.

Los pueblos indígenas y otras comunidades locales deben disfrutar completamente de sus derechos, tanto individuales como colectivos, y de su libertad sin perjuicios ni discriminación, incluyendo el derecho a rechazar o aceptar el turismo. También se deben fortalecer las capacidades de las comunidades indígenas sobre la base de adaptación e intercambio de experiencias tradicionales, conocimientos y gestión de recursos.

Muchos proyectos se han derivado del concepto de crecimiento y desarrollo siustentable de las comunidades a través de la práctica del ecoturismo. Aquí presentamos una pequeña muestra de las distintas inciativas de este tipo en las regiones de México emanadas desde el seno de la organización de los propios pueblos indígenas. También publicamos la versión electrónica del documento "Guía para las mejores prácticas de ecoturismo en áreas protegidas", su publicación en México se realiza gracias a un convenio entre la CDI y PROARCAS, en virtud del cual la distribución de este libro es gratuita.