Indígenas Mayas luchan por sus artesanías
Indígenas Mayas tienen que pelear para los dejen vender artesanías en su misma tierra
Yucatán.- Cerca de 500 indígenas mayas defienden y piden su derecho de vender artesanías en la zona arqueológica de Yucatán, en específico en Chichén Itzá, en esas ruinas antes templos y palacios de los antiguos principales indígenas mayas, donde hoy los descendientes del imperio Maya tienen que pelear por un espacio para vender sus productos. 
Benito Kim, artesano maya, señaló que en "Chichén Itzá no sólo es piedra ni materia muerta, al contrario, estamos vivos y reclamamos nuestro derecho de buscar una vida honradamente." Sin embargo, las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), no los quieren cerca de las ruinas.
Lo dicho por Benito Kim debe ir más allá que simplemente pelear por un espacio, los descendientes de los Mayas deben pelear por recuperar todo ese territorio que hoy esta en manos de particulares a complacencia de las mismas autoridades gubernamentales; es hora de que los Mayas piensen en hacer una verdadera lucha por las tierras y el antiguo asentamiento de sus abuelos.
Federica Sodi encargada del INAH dijo que la manera de como lo reclaman no es la correcta, porque la zona arqueológica es visitado por mucha gente que "quiere una especie de privacidad." La funcionaria comentó que los artesanos incomodan al turismo y ensucian las áreas verdes de Chichén Itzá. "Hay zonas que usan como sanitarios, esta tremendo". ¡Que acaso la ciudad maya fue construido para que el gobierno las explotara?, es un vergüenza de que sigan viendo al indígena como un ser inferior y dueño de nada.
Marc Courtney, una turista, ante la pregunta de que si siente incomoda con las personas que se le acercan para vender artesanías, ella respondió que no, que al contrario, "disfruto ver todas las cosas que venden."
Lo curioso es que en otras zonas arqueológicas del país, como por ejemplo en Teotihuacan, el INAH si permite el comercio ambulante, pues al parecer el meollo del asunto va más allá. En buena medida, todo este conflicto se origina por el hecho de que Chichén Itzá, siendo la segunda zona arqueológica más importante de nuestro país, esta asentada sobre terrenos que no son propiedad de la nación, sino de particulares. A pesar de que el INAH es el guardián de las ruinas, el terreno es propiedad de una familia de empresarios yucatecos, desde principios del siglo pasado. 
Asimismo, también son dueños de dos tiendas de artesanías dentro de la zona arqueológica, por lo que disputan la exclusividad de ventas con los indígenas. El INAH continúa con la firme intención de desalojar a los artesanos, pues aseguran que no cederán ante el ambulantaje.
La zona arqueológica de Chichén Itzá es un área natural abierta ocultas entre la selva, cientos de veredas comunican con las poblaciones cercanas y cualquiera que las conozca puede entrar o salir en todo momento. Así que la posibilidad de un desalojo definitivo se ve lejana, lo importante es que el INAH establezca reglas para el ambulantaje en zonas arqueológicas. (Con información de Xiranhua y TV Azteca).
